Las vacas bravas de Don Teodoro Vergara barren la Cuesta del Pilón en el eléctrico y emocionante Octavo y último Pilón de Falces 2026

Más de 1.200 kilómetros al volante esta semana para cubrir el Pilón, y a pesar de eso, la semana ha pasado en un suspiro. 13.576 palabras, dormir poco, madrugones, kilómetros, muchos vídeos, pero sobre todo, mucha felicidad por haber podido estar un año más cubriendo los Encierros del Pilón de Falces. Un encierro que es único. Por su entorno, por su verdad, por su pueblo, por sus corredores, por su gente. 

Correr en Falces es otra cosa. Todos y cada uno de los corredores que pisan ese monte tienen mi respeto y mi admiración. Correr en Falces es contradecir a las leyes físicas, contradecir la razón, contradecir al instinto. Al instinto de supervivencia. Porque, cuando uno pisa esa cuesta, mira hacia arriba, sube la cuesta y observa el terreno, lo primero que piensa es que por ahí no pueden pasar personas y vacas. Y sí, pasan. Y de qué manera. Para correr en Falces hay que estar hecho de otra pasta y tener el corazón a prueba de bombas. 

Correr en Falces es algo distinto. Algo especial. El que va a Falces a correr sabe que, tarde o temprano, terminará con el cuerpo en la tierra, o en la roca. Y, seguramente, sea más pronto que tarde. A Falces uno va a correr, pero también va a caer. Eso es lo que ha pasado en el octavo y último Pilón de Falces 2026 con vacas de Don Teodoro Vergara: la mayoría de los corredores han terminado en el suelo. En Falces, se corre fuera de nuestro hábitat, en el monte. Ahí, las vacas tienen todas las de ganar. 

Pero es que el Pilón enamora. Y algo tendrá cuando la mayoría de corredores, a pesar de los golpes, repiten día tras día. Y los que no pueden, por lesiones o trabajo, pero han corrido el Pilón en ediciones pasadas, lo miran con nostalgia desde la distancia. O incluso no pueden mirar, de las ganas que tienen de estar en ese momento pisando ese monte. Falces es distinto. En Falces uno se juega la vida de verdad en un ambiente puramente festivo. Con sus charangas, con sus peñas, con sus cánticos, con sus tradiciones. 

Hoy ha sido la última mañana que hemos visto llegar a las vacas a las 7 de la mañana. Hoy ha sido la última mañana que le hemos dado los buenos días a gente que solo vemos de año en año. Hoy ha sido la última mañana que las vacas han subido al monte a las 7 y media de la mañana. Hoy ha sido la última mañana que los peñistas de Falces le han dado colorido al monte. Hoy ha sido la última mañana que se le ha cantado a la Virgen de Nieva. Hoy ha sido la última mañana en la que las vacas bravas han descendido por la Cuesta del Pilón de Falces. 

Nostalgia antes de que empezase, tristeza y felicidad al terminar. Tristeza porque termina, porque mañana no pisaremos el monte, porque mañana no bajarán vacas, porque mañana no nos encontraremos con la familia del Pilón. Pero alegría también, porque todos hemos terminado bien. Más magullados, más doloridos, más cansados, pero más sonrientes. Estamos de pie. Hemos disfrutado. Hemos vivido. Hemos sentido. 

En los últimos años decía “En Pamplona, siempre cierra Miura, La Leyenda. En el Pilón, también cierra siempre Teodoro, la Leyenda del Pilón”. Pues bien, este año, en Pamplona no ha cerrado Miura, pero el Pilón sí lo ha vuelto a cerrar Don Teodoro Vergara. Decía Miguel Reta en el directo que hicimos en primavera —y que podéis ver en nuestro canal de YouTube— que a Teodoro en lugar de llamarlo Teodoro Vergara había que llamarlo Teodoro Cebada, por las que prepara en el Pilón. Hoy, sus 10 vacas bravas han ofrecido un encierro espectacular, muy vistoso, plástico, eléctrico, trepidante, vibrante, accidentado, pero, sobre todo, han barrido literalmente la Cuesta del Pilón.

Las diez vacas de Teodoro, de variados pelajes —negras, castañas, coloradas y alguna cárdena—, han sido las de los siguientes números: 2 —negra, no confundir con la cárdena hija de la 600—, 93, 105, 96, 81 —joven, no confundir con la histórica 81 engatillada y bizca—, 10, 61, 82, 76 y 72. Contemos lo sucedido en la última mañana del Pilón de Falces 2026 con estas diez bellezas tan serias de pitones, tan elegantes y tan bravas. 

Octavo y último Encierrillo del Pilón de Falces 2026: Teodoro Vergara

A las 7:30 de la mañana en punto, las laderas del Pilón, el Castillo, los burladeros y los vallados hasta la bandera, y la barrera que separa los corrales de la calle Arrabal de la Cuesta del Pilón se ha abierto para que las diez vacas bravas de Teodoro ascendieran a los corrales del monte de Falces. 

La 2 ha sido la primera en arrancar y la primera en meter la directa para enfilar la cuesta del Pilón. Detrás, la seguían las otras nueve vacas muy estiradas. Todas las vacas, las diez, han subido la arena mirando de derecha a izquierda. Emocionante y muy bonito. Al final de la Cuesta, los peñistas del Txoko esperaban sentados en el suelo. Antes de ellos, había un flotador colocado con algo en medio. Las vacas han arrollado al flotador y a lo que había en el medio. Los peñistas, una mañana más, se han retirado a tiempo. Desde aquí, mandar un abrazo especial a esta peña falcesina. 

Antes de eso, en el lado izquierdo, tras una roca, había una persona tumbada en el suelo grabando con el teléfono. Se la ha jugado, y no poco, porque estas vacas son demasiado impredecibles, buscan mucho, se distraen con una mosca y, además, no sería la primera vez que se parase una en ese punto del recorrido. Esa persona ha estado hoy de suerte, porque le han metido la cara, pero no le han hecho mucho caso más. 

Foto: Ángel López Alemán – Navarra Taurina

Las vacas han continuado con su ascenso y por la Fuente de los Pajaricos han pasado en dos grupos: cuatro por delante y, a unos cuantos metros de distancia, seis por detrás. En la última curva, en la roca, las cuatro primeras se han frenado y han seguido avanzando al paso, andando. Las seis de atrás también han comenzado a reducir su ritmo cuando han llegado a su altura. Así que, el último tramo del encierrillo lo han hecho casi andando, sin distancias entre ellas pero estiradas. En los últimos metros, las primeras han apretado un pelín y han entrado ligeras al corral, mientras que dos vacas se han quedado rezagadas y han entrado en solitario a los corrales del monte.  

En la hora y media que separa el encierrillo del Pilón las vacas no han estado nada tranquilas en los corrales. Se han pegado entre ellas, se han arrancado hacia las personas que hemos subido a verlas, tirándose, buscando por detrás de los burladeros por si pescaban algo. Miraban mucho al monte también. Intranquilas y con ganas de guerra estaban. Bravas y desafiantes. Ha sido todo un espectáculo contemplarlas antes de las 8 de la mañana, a la vez que nos han dejado muy intranquilos a todos los que hemos podido verlas en ese momento. 

Octavo y último Pilón de Falces 2026: Teodoro Vergara

Tras los últimos cánticos a la Virgen de Nieva de 2026, los últimos nervios arriba en el monte, los últimos rezos, los últimos deseos, los últimos sueños, a las 9 en punto de la mañana, los dos cohetes han subido al cielo para anunciar la última Bajada del Pilón de Falces 2026. 

Justo cuando se ha abierto el portón de los corrales del monte, una de las vacas se ha arrancado hacia el burladero de dentro de los corrales donde estaban uno de los pastores y el propio Teodoro. Es decir, en dirección opuesta a la salida. Comenzaba emocionante la cosa y la primera vaca casi no había asomado al camino. Por cierto, Teodoro siempre sale corriendo detrás de sus vacas, este año una lesión se lo ha impedido, por eso no lo vimos correr el martes ni lo hemos visto hoy. 

Las vacas han salido tranquilísimas, lentas diría y muy hermanadas, incluso la que se les ha tirado al pastor y a Teodoro. Al llegar al primer vallado de la derecha, donde aguardan los pastores, una vaca colorada, marcada a fuego con el número 61 en el costillar, se ha frenado un poco para meterles la cara. Gesto que han imitado las dos últimas, en este caso metiendo la cara y medio cuerpo. En ese momento, podría parecer que se iban a girar, pero han continuado avanzando detrás de la manada. 

Hoy los tres corredores que iban más cerca de las vacas en la curva de roca eran tres mozos vestidos de blanco. Uno de ellos, el que iba más cerca de las vacas —aunque todos llevaban distancia— ha tropezado y se ha ido de bruces al suelo él solo, en el centro del camino, a una distancia bastante amplia respecto a las vacas. Afortunadamente, al mozo le ha dado tiempo a rodar y subirse a la roca del lado izquierdo. 

Al salir de esa primera curva, la 2 se ha lanzado como un auténtico misil de artillería pesada cuesta abajo, además, buscando. En ese momento, por delante llevaba a tres mozos, también de blanco. Dos de ellos, muy amigos entre ellos, se han tirado al césped del lado derecho, a la altura de la Fuente de los Pajaricos. El tercero, ha ejecutado una retirada super ajustada a la izquierda cuando la vaca le ha metido la cara. Emocionantísimo y magistral por parte del corredor, retirándose en el momento preciso. 

Hay que decir una cosa antes de seguir con la narración de la bajada del último Pilón de Falces 2026. La 2, que es una preciosidad de vaca negra muy seria de pitones, fue la misma vaca que bajó abriendo en el tercer Pilón de Falces 2026. Varios de los corredores que hoy estaban en el centro del camino fueron arrollados por ella, la cual bajó con una velocidad endiablada y buscando como un demonio, con mucha bravura. Y ahí estaban de nuevo, volviendo a lanzar la moneda al aire. 

Sigamos. La vacada se ha estirado muchísimo en la recta de la Fuente de los Pajaricos. Varios metros de distancia separaban a una vaca de otra, y lo mismo esa vaca de la siguiente. Todas miraban a izquierda y derecha. Bastantes mozos iban muy bien corriendo delante en la distancia —carreras de mucho mérito, como por ejemplo la del falcesino del blusón verde—, pero se han tenido que abrir a los laterales al ver cómo bajaba y dejarla pasar. De entre todos esos mozos, dos de los que cobraron con la 2 —-la primera vaca que bajaba— el año pasado. 

Como digo, los corredores se han ido retirando para dejarla pasarla, algunos esperando poder entrar con las siguientes vacas. La mayoría han optado por no volver a entrar viendo cómo venían buscando también el resto. Ha habido quien ha querido volver a entrar y le han frenado desde los laterales otras personas. Sin embargo, ha habido dos corredores que sí han intentado volver a la cara de las vacas. Los dos han cobrado. 

El primero, un mozo de negro que iba por la derecha. El joven se ha subido un poco por la ladera para dejar pasar a las cuatro primeras vacas, intentando entrar con la quinta y la sexta. Las vacas le han arrollado y ha terminado siendo atendido por DYA Navarra del trompazo. Le han tenido que coser unos punticos de sutura al terminar el encierro. Nada grave. 

Unos metros más adelante, un segundo corredor ha intentado lo mismo. Pero esta vez desde la parte izquierda. Este corredor cobró con la 2 el año pasado, así que la ha dejado pasar, a ella y a las tres siguientes vacas. Ha intentado meterse cuando pasaba la quinta, delante de la sexta, es decir, con la 93 y con la 61, la primera castaña y la segunda colorada. Justo cuando iba a entrar, supongo que pensando que la quinta había pasado, la vaca se le ha cruzado, yendo a por él. Voltereta y al suelo, por tercer día consecutivo. Afortunadamente, sin consecuencias. Una más para contar. 

En la curva de arena antes de enfilar la bajada, otro mozo ha intentado entrar delante del segundo grupo de vacas, sin embargo, ha echado el paso atrás a tiempo y se ha subido al lado izquierdo. Clave esa decisión de subirse allí para no terminar hoy, otra vez, en el suelo. 

En la parte derecha, un corredor de Falces, con muchas batallas luchadas en el Pilón, se ha marcado una carrera de muchísimo mérito delante de la 2. Al llegar a ese punto del saliente, se ha tirado a la derecha, apurando la retirada. Delante de él iban más mozos corriendo bien colocados, la gran mayoría también han terminado en el suelo al retirarse de esa vaca. Alguno ha conseguido quedar de pie al retirarse de la 2, pero cuando han llegado las siguientes metiendo la cara, también han tenido que echar cuerpo a tierra. 

En ese punto, delante de la siguiente vaca venía un joven corredor vestido de blanco, carrera muy bonita y de mucho mérito también. Además, ha conseguido retirarse de pie, sin tocar arena. Las vacas bajaban que parecía que estaban en un circuito de Fórmula 1 y no por la velocidad, que también, sino por los giros que daban a derecha e izquierda mientras bajaban. 

Pocos, muy pocos, corredores quedaban en pie para afrontar la pendiente de arena. En su mayoría, corredores que comienzan a correr muy abajo y que todavía no habían tenido contacto con los animales. Así que, delante de la 2 hemos visto a un puñado de mozos bajar diferentes puntos de la cuesta. 

El primero de ellos, un joven catalán que esta semana ha cobrado bastante y que ha conseguido mantenerle unos cuantos metros en una muy buena carrera. El joven se ha escorado demasiado a la derecha y se ha dado con la roca, impidiéndole continuar corriendo con el resto de vacas. Se ha quedado tendido en el suelo, cubriéndose el cuerpo con los brazos mientras el resto de vacas pasaban a su lado metiéndole la cara. 

El relevo se lo ha tomado un joven, también de blanco, por el centro del camino. Preciosa carrera hasta el final de la arena. A este joven, le ha tomado el relevo el mozo que llevaba delante, prolongando su carrera por la calle Arrabal. Bonita carrera también. 

Pero la carrera con más sabor de la mañana ha llegado de la mano de otro joven, también de blanco —hoy eran mayoría— delante de la segunda vaca por el centro del camino. Un carrerón bellísimo con tres vacas a sus espaldas, mientras, por detrás, las otras seis bajaban de lado a lado, buscando y barriendo. El joven ha terminado de correr al llegar al asfalto. Precioso regalo en forma de carrera nos ha brindado para terminar la semana del Pilón. 

Por la calle Arrabal y la Placeta Maya han entrado a correr y a disfrutar unos metros varios mozos. Y, de esta forma ha concluido el octavo y último Pilón de Falces 2026. Don Teodoro Vergara ha vuelto a poner el broche a una semana especial en el calendario de encierros: la semana del Pilón de Falces. 

Tras el Pilón, se ha realizado la correspondiente Prueba de Ganado, en la que no cabía un alfiler en la Placeta Maya. Teodoro ha sacado dos capones y una vaca en Placeta y dos vacas en la calle Echarri. 

Y ahora sí. Se ha terminado el Pilón de Falces 2026. Mañana no habrá vacas subiendo al monte, ni dos cohetes a las nueve, ni carreras por la Cuesta, ni recortes en la Prueba de Ganado. Mañana faltarán el miedo, la incertidumbre y la locura. Mañana faltarán los sueños y los almuerzos. Mañana el monte estará tranquilo, pero nosotros, durante ocho mañanas consecutivas, nos hemos sentido más vivos.

Antes de cerrar la crónica, desear una pronta y buena recuperación a todos los heridos de este año y dedicar todas las crónicas a los que hubieran querido estar este año en el Pilón y no ha sido así. 

Hasta el año que viene, Falces. Gracias por tanto. 

Vídeos del octavo y último Pilón de Falces 2026:

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