El jurado proclama vencedora a Utebo-Monzalbarba en el exigente Concurso de Roscaderos de Borja donde las vacas de Francisco Murillo Conde derrocharon bravura

Francisco Murillo Conde, Madejas, de Tauste, llevó a Borja para el Concurso de Roscaderos que se celebró en la tarde del sábado un extraordinario lote de vacas que lo único que hicieron desde que salieron por la puerta de chiqueros fue derrochar bravura, exigir y comprometer a las cuadrillas. Y así fue como la mitad de las cuadrillas quedaron eliminadas y por tres veces se tuvo que hacer pausa para que tres roscaderistas distintos pasaran por la ambulancia. Afortunadamente, ninguno de ellos de gravedad aparente. 

Por cierto, y antes de entrar a desarrollar lo acontecido a lo largo de la tarde, hay que hablar de la maravillosa Comisión Taurina que tiene Borja. Impecables tanto en el trabajo que realizan como en el trato que ofrecen a todo el mundo. Gracias. 

Dicho esto, pasemos a contar lo que sucedió en el Concurso de Roscaderos de Borja 2026. 

Utebo-Monzalbarba vs Salvaje, nº 722 

El sorteo quiso que la Cuadrilla Utebo-Monzalbarba, capitaneada por Guillermo Cortés y al que acompañaban Félix Royo, Antonio Gil, Aitor Génzor y, como citador, Mario González, tuviera que salir en séptimo lugar. Sin embargo, Aitor y Mario tenían compromisos para realizar una exhibición de recortadores y se acordó que la cuadrilla participase en primer lugar. En suerte les correspondió la brava y seria Salvaje, marcada a fuego en los costillares con el número 722 de Francisco Murillo Conde. 

De salida, Mario recortó a la tabla y se la llevó con él a tablas mientras ella se iba un poco de cuartos traseros por la codicia. Después, Salvaje enfiló hacia los medios, pegó fuerte en el roscadero, pero de pasada. Con las mismas que llegó, se fue y salió del círculo. Enseguida volvió a por más roscadero, esta vez pegó un topetazo más fuerte, pero también se fue pronto. Vaca de gran movilidad en estos primeros instantes y no se detenía a pegar mucho tiempo en el canasto. 

El tercer topetazo también fue muy fuerte. En cada uno de los golpes hacía volar a los palos de la fuerza con la que pegaba. Esta vez fue Mario el que estuvo rapidísimo para llevársela y sacarla raudo de los círculos. Volvió sola a por más mimbre, pero esta vez fue distinto. Pegó fuerte de nuevo, sí, pero después se quedó a cabecear contra el roscadero. Sacó la cabeza y en ese momento, Mario volvió a estar impecable al quite, sacándola de nuevo de los círculos y llevándosela. 

De nuevo, volvió sola a por más cesto, entonces los desplazó, empujó y después sacó la cabeza. Parecía que se iba a ir del círculo, pero se volvió otra vez hacia el canasto para repetir, cabeceando fuerte, sin haber salido del círculo central. Entonces, Mario se la llevó y la giró tras cruzar la línea, excelente. La vaca volvió a entrar al roscadero, para entonces ya llevaban media docena de entradas y llevaban un minuto de tiempo de actuación. 

Entonces la vaca repuso un poco y se arrancó a por el cesto con fuerza, los palos volaron, cabeceó mucho más, con genio. La cuadrilla estuvo perfecta con ella, aguantando el golpe, pero también aguantándole el genio y consiguiendo que no se les colase. Mario volvió a llevársela. En la octava entrada empujó más, los desplazó y Mario se la llevó antes de que comenzase el calamocheo. 

Volvió a entrar, y volvió a desplazarlos. Mario la sacó rápido, la giró en la línea muy bien y enseguida llegó el siguiente golpe junto con una sonora ovación del público. Tal cual pegó, Mario consiguió llevársela, metiéndose muy bien en sus terrenos. Y volvió a pegar y Mario la volvió a girar en la línea. Ella volvió a repetir. Se cumplían dos minutos de tiempo y ya llevaban doce entradas. 

Mario volvió a llevarla cosida al cesto y ella volvió a pegar. Entonces, cuando Mario se la llevó hasta las tablas de la contraquerencia, ella se puso a mirar qué pasaba por el callejón, y luego a pensar en el tercio. Quedaban 30 segundos en ese momento y la vaca volvió a arrancarse, pegando fuerte y desplazándolos. Ellos andando muy bien para atrás. Mario se la llevó y la giró en la línea, pero entonces Aitor salió a ayudarle y lo comprometió apretándole hacia las tablas. Lista era un rato. 

Llevaban 14 entradas, quedaban 10 segundos y hasta entonces todo había salido a pedir de boca y la cuadrilla al completo había hecho un trabajo, simplemente, perfecto. Salvaje se paró unos segundos a pensar en el tercio y, cuando quedaban dos segundos, se arrancó de nuevo a por el roscadero. Y aquí vino el lío. 

La vaca pegó fuerte, los desplazó y después de desplazarlos comenzó a cabecear con mucha fuerza, intentando colarse por el palo derecho. En ese momento, agarraron el pitón izquierdo de la vaca. Pero ella siguió cabeceando con fuerza y empujando, los sacó del círculo y los desarmó, robándoles el cesto. Entonces, ante el inminente peligro de percance, cogieron a la vaca y saltaron a cogerla también prácticamente la totalidad de roscaderistas que había en el callejón. 

El jurado estipuló concederles 14 entradas válidas, es decir, esta última entrada, en la que la vaca arrancó a falta de dos segundos, no se les contó. Y aquí es donde viene la polémica y el lío. ¿Por qué una entrada que arranca a falta de dos segundos no cuenta?

Las normas no especifican cuándo termina una entrada que ha comenzado dentro del tiempo y ahí existe un vacío legal, pero sí que podemos usar el sentido común. Si la vaca se arranca en tiempo —que en caso de empate, es de las entradas que sirven para desempatar—, y la entrada termina cuando la vaca sale del círculo o, al ser la última, del roscadero— en este caso ni una cosa ni la otra pues no salió y se puso a cabecear con fuerza—, ¿por qué la entrada se invalida al haber tocado al animal y al haber sido desarmados?

De toda la vida, en estos casos en los que la vaca arranca en tiempo y los saca, o los desarma o tocan a la vaca, la cuadrilla ha quedado eliminada. Los que estabais a mi lado en el callejón en ese momento, que la vaca todavía no había sido metida en corrales, fue lo que dije. Mi sorpresa fue escuchar la resolución del jurado. 

He dudado mucho en cómo contar esto, llevo dándole vueltas desde que sucedió. Entiendo que la palabra del jurado va a misa. Pero si soy honesta con los que me leéis, tengo que contar lo que sucedió y cómo entiendo yo un concurso de roscaderos. Para mí, de siempre, ha sido así como os cuento. Por lógica, simplemente. 

Una última reflexión. Desconozco quién es el jurado y tampoco lo quiero saber, porque mi discrepancia no tiene nada que ver con las personas que lo componen, sino con el criterio aplicado. Pero entiendo que no sería el mismo jurado que, hace apenas dos semanas, eliminó ipso facto a una cuadrilla por tocar un pitón. Aquella eliminación, aunque la plaza ardiera, fue correcta. Pero, ese jurado consideró que no existía ninguna duda y, por tanto, no permitió a la cuadrilla completar los tres minutos de actuación y deliberar después, posibilidad que sí contempla el reglamento para los casos dudosos. Es decir, aplicó la norma al momento. 

No veo diferencias entre una entrada y la otra. Una se produjo a mitad de la actuación y la otra en el minuto 2:58. Ambas dentro del tiempo. Si tocar un pitón supuso entonces la eliminación inmediata, no entiendo por qué ahora no ha tenido la misma consecuencia. No entiendo la disparidad de criterios entre ambos jurados.

Además, no sería la primera vez, ni la última, porque es lo lógico, que una entrada comienza cuando quedan pocos segundos y es válida hasta que termina de forma natural, es decir, como todas las demás entradas, aunque ya se haya agotado el tiempo. En ese mismo concurso de hace apenas dos semanas, es decir, en Ejea, a Ebro-Jalón se les enganchó la vaca en los últimos segundos de su actuación y nadie pudo entrar a ayudar a la cuadrilla porque, si una persona ajena tocaba al animal, habría quedado eliminada. Se entendió entonces que la entrada seguía viva y que las normas continuaban aplicándose hasta que concluyera. Así que lanzo la última pregunta: ¿por qué en esta ocasión dejaron de aplicarse las normas al cumplirse los tres minutos cuando la entrada seguía activa?

Las 14 entradas válidas les sirvieron para alzarse con la victoria de la tarde. La cuadrilla no es responsable de la decisión que tomó el jurado. Enhorabuena.

Botorrita vs Ceniza, nº 600 

La segunda cuadrilla en pisar el albero fue Botorrita, capitaneada por Javier Maicas y al que acompañaban David Arruga, Luis Cuenca, Borja López y, como citador, Samuel Martínez. En suerte les correspondió Ceniza, marcada a fuego en los costillares con el número 600. 

Ceniza salió con muchos pies e ignoró completamente a Samuel para irse directa, y como un misil, a por el roscadero. Pegó fuerte, muy fuerte, pero no pegó mal, pues pegó abajo y al medio, aunque algo de lado con más fuerza sobre el pitón derecho. De ese primer topetazo los puso a volar primero y los mandó al suelo después. Y eso, que pegó de pasada como quien dice, pues enseguida estaba en las tablas de la contraquerencia. 

Volvió ella sola a por más mimbre, con la misma velocidad que había salido. Volvió a pegar fuerte, al medio y al centro. Los desplazó, pero esta vez la cuadrilla no tocó suelo y paró muy bien el golpe. Rápidamente se fue de los medios, de nuevo hacia la contraquerencia, y desde allí volvió a entrar con todo. Otro golpe muy fuerte que la cuadrilla paró muy bien, andando para atrás por todo el círculo mientras el palo derecho volaba. Samuel estuvo rapidísimo al quite y se llevó a la vaca a las tablas de la querencia. 

Allí la vaca paró un poco, tampoco mucho, pero lo suficiente para tomar aire y reponer. Entonces, cuando se arrancó volvió a pegar fuerte pero sin entrar tanto en el roscadero y saliendo pronto. Samuel volvió a llevársela a la contraquerencia y entonces la vaca sí comenzó a pensar más en tablas e ir sólo a lo que ella quería y cuando quería. 

Le costaba arrancarse hacia los medios, pero cuando lo hacía pegaba fuerte en el cesto. Eso sí, como viera al citador moverse a la contra, lo apretaba hacia las tablas. No se les escapaba nada. Hicieron un gran trabajo con ella y consiguieron un total de 8 entradas válidas que les sirvieron para llevarse el segundo premio de la tarde. Enhorabuena. 

Casetas vs Cristalera, nº 704 

A continuación, fue el turno de la cuadrilla de Casetas capitaneada por Raúl Santamaría y al que acompañaban Unai Cajidos, Pablo Pérez, Jesús Izquierdo y, como citador, Alberto Puértolas. En suerte les correspondió Cristalera, una guapa vaca, muy seria de pitones, marcada a fuego en los costillares con el número 704. 

De salida, Cristalera hizo como que seguía a Alberto, pero enseguida cambió el rumbo y se fue a por el roscadero. Pegó muy fuerte y al medio. La cuadrilla hizo bien lo más difícil, parar ese primer golpe. Sin embargo, y cuando ya la tenían. Ella sacó la cabeza un poco, para al momento meter riñones y sacarlos de los círculos centrales sin que les diese tiempo a reaccionar. Cuadrilla eliminada. 

Torres de Berrellén vs Farruca, nº 96

La joven Cuadrilla de Torres de Berrellén capitaneada por Guillermo Hernández y al que acompañaban Diego Calvo, Izan Aranda, Diego Miramon y, como citador, Nacho Causape. Les correspondió verse las caras con Farruca, una seria y bonita vaca brava marcada a fuego en los costillares con el número 96. 

Nacho recortó a la vaca de salida y se la llevó con él a tablas. Enseguida, Farruca giró y se fue directa a por el cesto para pegar fuerte, abajo y al medio, levantando la cabeza según empujaba metiendo riñón y comenzaba a cabecear. La joven cuadrilla estuvo perfecta girando el roscadero, andando, bajando las manos y soportando el golpe. Paró a la vaca, que cabeceaba con genio mientras bramaba, a las mil maravillas. 

La vaca repitió 17 veces antes de salir de los círculos centrales. 17 veces. Se dice pronto. Y no de cualquier forma. La vaca repetía con fuerza, los iba desplazando, cabeceaba. La cuadrilla estuvo de escándalo aguantando todos y cada uno de esos golpes sin respiro, sin descanso. Casi dos minutos duró esa primera entrada válida. Se dice pronto también. Vaca con mucha codicia, brava, encastada y fuerte. Muy bien la cuadrilla, pero Farruca no quiso hacer caso a Nacho. 

Cuando, por fin, Nacho consiguió sacar a la vaca de los círculos, la plaza rugió, los aplausos se debieron escuchar hasta en Maleján. La vaca volvió a arrancarse, pegó fuerte y se enganchó. Una lástima. Además, la vaca les metió un arreón que casi los elimina, pues los sacó del círculo empujando. Pero, afortunadamente, el palo derecho estuvo rápido tomando decisiones y con picardía se quedó plantado dentro del círculo mientras estiraba los brazos para seguir ajustando el palo. Le salió perfecta la maniobra y pudieron continuar. Se lo merecían. 

La vaca volvió a entrar una última vez en el roscadero. Y se volvió a enganchar. Consiguieron sacarla y les siguió pegando mucho rato, repitiendo de nuevo como una posesa mientras ellos intentaban abandonar el círculo central. Al final lo consiguieron. El jurado les otorgó 3 entradas válidas, pero sin duda, fue la cuadrilla que más golpes soportó de una vaca y, además, fuertes. Enhorabuena por la actuación, no era nada fácil. 

Gallur vs Cascarilla, nº 708

En quinto lugar fue el turno de la Cuadrilla de Gallur capitaneada por Saúl Frescané y que llegó a Borja con dos cambios importantes en su quinteto titular. Junto a Saúl estuvieron al palo izquierdo, Joaquín Casado; de pechuga, Ángel Pistolo en sustitución de Álvaro; Raúl Hernández, de retaca, sustituyendo a Chus; y, como citador, Saúl Pardo. 

En suerte les correspondió una gran vaca con la que ya se habían visto las caras en más de una ocasión —en la entrevista del podcast en YouTube se habló de ella— y con la que se llevaban bien hasta el punto de elegirla para exhibiciones. Les tocó en suerte Cascarilla, una vaca brava y fuerte de Fran Murillo marcada en los costillares con el número 708. 

Pero Cascarilla no quiso llevarse amigos de Borja y… ojo cómo salió la vaca. Cascarilla salió como un auténtico tren de mercancías, sin mirar siquiera a Saúl Pardo y yéndose a por el canasto como si no hubiera un mañana. Fue un visto y no visto. Salió, pegó como un tren y los derribó mientras los sacaba fuera y los desarmaba. Todo en cuestión de dos segundos. Tremenda vaca brava. Cuadrilla eliminada. 

Joaquín Casado tuvo que pasar por la ambulancia para que le atendiesen por un golpe en la rodilla, afortunadamente, parece que sin mayor gravedad. Por este motivo, el concurso se paralizó diez minutos. Cuando todo estuvo en orden y Joaquín salió de la ambulancia, el concurso siguió su curso. 

Fuente Bañera vs Fontanera, nº 32 

Fuente Bañera también llegó con cambios. Capitaneada por Iván Alás, al que acompañaron Óscar Garcés, Aarón Gil, Nacho Gil —en sustitución de Pablo Ciudad— y, como citador, José Antonio Marcellán. Les correspondió en suerte Fontanera, marcada a fuego en las costillas con el número 32. 

José Antonio Marcellán recortó a la vaca de salida. Luego fue hacia los medios y pegó un salto cuando iba a pegar en el roscadero, salto pequeño, pero salto, aunque pegó al medio. Lo hizo con más genio y raza que con fuerza en este primer golpe, cabeceando. La cuadrilla la paró impecablemente bien. José Antonio se la llevó a tablas en cuanto pudo. 

La vaca volvió a arrancarse y volvió a medio saltar al pegar, pero esta vez pegó mucho más arriba. De primeras, aguantaron muy bien, pero al girar el cesto echaron rodilla a tierra. Aarón se quedó largo debajo del canasto mientras la vaca empujaba y Fontanera le pasó por encima. La vaca siguió empujando mientras Óscar se agarraba a los palos como un titán y Nacho e Iván sujetaban el cesto desde arriba. Consiguieron salvar la situación y Aarón se llevó la vaca a la contraquerencia. 

Desde allí la vaca volvió a arrancarse muy fuerte. Volvieron a terminar con las rodillas en la arena, pero, de nuevo, volvieron a salvar muy bien la situación. Sin embargo, la cuadrilla tuvo que abandonar en ese momento voluntariamente ya que Óscar Garcés también tuvo que pasar por la ambulancia para que le mirasen la rodilla. Desde aquí desearle que no sea mucho y que se recupere pronto y bien, que el Pilar le espera. Por este motivo, el concurso volvió a pararse otros diez minutos. El jurado les concedió 3 entradas válidas. 

Frente Colono vs Barona, nº 713 

A continuación, llegó el turno del Frente Colono capitaneado por Marcos Navarro y al que acompañaban Andrés Casanova, Marcos Vidarte, Eloy Montañéz y, como citador, Juan Casaos. Les había tocado en suerte abrir plaza, sin embargo, cambiaron el turno para que Aitor y Mario pudieran acudir a la exhibición de recortadores. Además, les correspondió verse las caras con Barona, marcada a fuego en los costillares con el número 713. 

Siempre digo que los sorteos son caprichosos, muy caprichosos. El Frente ya se había visto las caras con Barona, fue en Épila hace justo un año y con Alejandro Jiménez “Carretas” de pechuga. Aquel día consiguieron tres entradas válidas con ella. Sin embargo, en Borja no les dio opción. 

Barona salió como un tren, sin mirar al citador y directa a por el roscadero. Pegó muy fuerte, cabeceando mucho y metiendo riñón. Consiguieron girar una vez el cesto, pero la vaca había salido como un auténtico tren y los sacó de los círculos, llevándoselos hacia la contraquerencia, en cuestión de segundos. Cuadrilla eliminada. 

Roscaderos El Moncayo vs Carcas, nº 7

Desde Tarazona llegó la siguiente cuadrilla de la tarde: Roscaderos El Moncayo capitaneada por Jorge Murillo y acompañado por Javier Mainer, Iván Pérez, Álvaro Jareño y, como citador, Marcos Tudela. En suerte les correspondió verse las caras con Carcas, marcada a fuego en los costillares con el número 7. 

Carcas ignoró a Marcos y se fue como una bala a por el roscadero. Pegó muy fuerte, los desplazó por todo el círculo central mientras metía riñón. Supieron girar a tiempo el roscadero y la vaca volvió a desplazarlos mientras seguía metiendo riñón y cabeceaba mucho, poniendo continuamente a volar al palo derecho. Muy bien parada la vaca. Esta cuadrilla maneja los palos de categoría. 

12 pechugazos aguantó la cuadrilla en la primera entrada. Pues la vaca no dejó de repetir sin salir del círculo central. Codicia y entrega. Brava. Por fin, pasado el minuto de tiempo, Marcos pudo llevársela, pero ella, sin terminar de llegar a tablas, se volvió a por más mimbre. Repitió cinco veces seguidas en esta segunda entrada sin salir del círculo y el en quinto, se enganchó. La vaca estuvo enganchada 48 segundos. 

Nada más consiguieron soltarla, la vaca se separó un breve instante del roscadero y volvió a por más, tenía hambre de mimbre y no dejaba de acometer. En ese momento, se les coló, levantando por los aires al palo derecho y volteándolo feamente. Al caer al suelo, lo pisó de mala manera. Los roscaderistas se tiraron a coger a la vaca y tuvieron que llevárselo en brazos a la ambulancia por el fuerte pisotón. Cuadrilla eliminada. 

Cinco Villas vs Humilladora, nº 50 

En penúltimo lugar, saltó al ruedo la Cuadrilla Cinco Villas capitaneada por Sergio Pérez y al que acompañaban Josemi Morales, Jaresh Neira, David Idoipe y, como citador, Alejandro Peiró. Les tocó en suerte Humilladora, marcada a fuego en los costillares con el número 50. 

Alejandro consiguió desviar la trayectoria de Humilladora de salida. Desde el tercio la vaca fue hacia los medios para pegar fuerte en el roscadero y poner a David a volar. Pegó de pasada y se fue rauda hacia la contraquerencia. Desde ahí arrancó con todo, pegó fuerte en el roscadero, los derribó y les robó el roscadero. Después comprometió al personal hacia las tablas, apretando mucho. Tremenda vaca también. Cuadrilla eliminada. 

Puente la Torica vs Ratonera, nº 75 

Cerró el concurso la única cuadrilla de roscaderos turolense del circuito. Saltó al ruedo Puente la Torica capitaneada por José Antonio Palos y al que acompañaban Mario Gracia, Rubén Florez, Alberto Génzor y, como citador, Óscar Muñoz. En suerte les correspondió Ratonera, una vaca muy noble y brava de Fran Murillo marcada a fuego con el número 75. 

Óscar recortó a Ratonera de salida, frenándola, pues salía disparada. Después, llegó al cesto y comenzó a cabecear como si no hubiera un mañana contra el cesto, con brusquedad y fuerza. 8 golpes soportó la cuadrilla en la primera entrada, qué manera de repetir, qué codicia, qué fijeza con el cesto. Pechugazo tras pechugazo. 

Por fin, Óscar consiguió llevársela hasta la contraquerencia, donde repuso durante unos instantes. Después se arrancó con todo y pegó muy fuerte. Ratonera había colocado el cebo y ellos mordieron el queso: la trampa se cerró. Todos terminaron en el suelo salvo el palo derecho. Se quedaron sentados frente a la vaca, sin madriguera en la que esconderse y completamente a su merced. Pero Ratonera los perdonó.

Cuando todavía estaban levantándose, volvió a la carga y Génzor terminó en el suelo. Repitió una vez más mientras él conseguía ponerse de pie y, en esta ocasión, aguantaron sin problemas. Aún regresó de nuevo al canasto antes de que Óscar consiguiera llevársela.

Un minuto y cinco segundos permaneció la vaca en el tercio de la contraquerencia, reponiendo y pensando. La dejaron pensar demasiado y le dieron tiempo para preparar una segunda trampa. Volvieron a morder el cebo. Cuando Ratonera se arrancó, los hizo comer arena de nuevo. Otra vez de culo en el suelo, otra vez vendidos delante de ella y sin agujero por el que escapar. La ratonera se había cerrado por segunda vez. Sin embargo, la vaca volvió a hacer gala de una extraordinaria nobleza y les perdonó de nuevo la vida.

En ese momento, mientras seguían vendidos en el suelo y ella los miraba curiosa, saltó Mariano Ruiz para ejecutar un magistral quite. Ratonera lo apretó hacia las tablas. Brava, Ratonera.

En las tablas donde la había dejado Mariano permaneció durante el resto del tiempo, más de 15 segundos. Al final, Ratonera sirvió para que el jurado les otorgase 3 entradas válidas y, con ellas, consiguieran un ansiado tercer premio. Puente la Torica cayó dos veces en la trampa de Ratonera, pero consiguió salir de ella con el primer podio de una cuadrilla turolense en un Concurso de Roscaderos. Enhorabuena.

De esta forma concluyó un exigentísimo Concurso de Roscaderos de Borja en el que la mitad de las cuadrillas quedaron eliminadas y tres roscaderistas tuvieron que pasar por la ambulancia. Una tarde sin tregua para las cuadrillas, con Utebo-Monzalbarba proclamada vencedora, Botorrita en segunda posición y Puente la Torica haciendo historia con el primer podio de una cuadrilla turolense.

Pero, por encima de todo, quedaron las vacas de Francisco Murillo Conde. Un extraordinario lote que derrochó bravura, casta, fijeza, codicia y repetición, que exigió y comprometió a las cuadrillas de principio a fin. Borja organizó roscaderos y Madejas puso las vacas. Y qué vacas. Enhorabuena, ganadero.

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