Seguro que habéis visto un vídeo viral en el que dos hombres están bajo unas sombrillas mientras las vacas bravas pasan a su lado por una estrecha calle de un casco viejo. Pues bien, eso es Ejea, eso es la Peña Los Pastores y eso pasó en el XXXIII Concurso de Desencajonamiento de Reses Bravas de la capital de las Cinco Villas. Contemos en qué consiste dicho concurso y cómo se ha desarrollado esta trigésima tercera edición.
El Concurso de Desencajonamiento de Reses Bravas para Encierros consiste en conducir las reses desde el punto de salida, situado en el Salvador, hasta el punto de recogida, en los corrales de la calle Martín Blesa —unos 750 metros, aproximadamente—, en el menor tiempo posible.
En ocho de los nueve encierros que se desarrollan durante las fiestas de Ejea se celebra este concurso, puesto que en el nocturno del lunes, desde hace algunos años, las vacas no se trasladan y, por lo tanto, no se corren.
Cada día corre una ganadería distinta, pues, paralelamente a este concurso, también se celebra el Concurso de Ganaderías durante las sueltas de reses posteriores. En cada uno de los ocho desencajonamientos participa, además, una cuadrilla diferente. La vencedora de la edición anterior tiene asegurada su plaza y las otras siete se eligen mediante sorteo público entre todas las inscritas.
Las cuadrillas tienen que estar formadas por un mínimo de seis componentes y un máximo de diez, todos ellos mayores de 16 años y vecinos de Ejea de los Caballeros o de sus pueblos. Son los encargados de conducir a las ocho vacas desde el Salvador hasta el punto de recogida. Digamos que sería una especie de concurso de pastores, pues los miembros de las cuadrillas arrean siempre por detrás de la manada y una de sus principales funciones es evitar, vara en mano, que las vacas accedan a la Plaza España.
El tiempo comienza a contar con el estallido del cohete de salida y se detiene cuando entra en el corral la última vaca. Además, para que la cuadrilla no sea descalificada, un mínimo de dos de sus componentes tiene que llegar hasta el punto de recogida.
La Plaza España es el punto más crítico del concurso, pues si las vacas acceden a ella, se complica poder ganar. Allí las cuadrillas forman un bloque para cerrarles el paso mientras muchos de los corredores que llegan delante de la manada por la calle Mediavilla cruzan el arco y se abren en abanico para retirarse. Una maniobra que puede complicar todavía más la labor de quienes tratan de impedir que las reses entren en la plaza.
Los corredores no forman parte del concurso. Su participación, como sucede en cualquier encierro corrido, es libre: simplemente disfrutan corriendo delante de las vacas y hacen disfrutar al público. La responsabilidad de conducir la manada y el tiempo marcado corresponden exclusivamente a las cuadrillas.
Explicado el funcionamiento, contemos cómo se desarrollaron los ocho desencajonamientos y cómo la Peña Los Felpudos consiguió alzarse con la victoria de esta trigésima tercera edición.
Lunes, 31 de agosto: Hermanos Gracia Blasco – Peña Namber Guan
El primer día fue el turno de las vacas bravas de Hermanos Gracia Blasco, de Fustiñana. El sorteo quiso que la primera cuadrilla en participar fuese la Peña Namber Guan, de Ejea. La vacada salió rápida, con una vaca metiendo la directa y adelantándose al resto antes de llegar al Restaurante El Moreno. Desde allí y hasta el arco vimos una espectacular carrera de un joven que cada año corre en solitario por el centro de la calle delante de las vacas bravas. Espectacular carrera. En este punto, además, hubo varios relevos por parte de la cuadrilla arreando por detrás.
En el arco muchas carreras hasta la plaza España y ahí vino el momento crítico, pues la primera vaca, que venía como una bala, se metió en la plaza y las demás siguieron su estela. A pesar de eso, pudieron reconducirlas pronto para enfilar la calle Ramón y Cajal —conocida también como Barrio Huesca—. En los primeros metros de la calle, una muy buena carrera por parte de un joven y Chivanas, por primera vez este año, sentado en su silla al pasar las vacas por la Peña Los Pastores. Este primer día con su camisa de la Peña y en solitario.
Luego según avanzó la vacada por Ramón y Cajal vimos varias carreras delante de las vacas y buenos relevos por detrás, con la primera vaca adelantada todo el recorrido. Con muy buenas carreras al final del recorrido y la segunda de las vacas metiendo un poco la cara, concluyó este primer día. El tiempo para Namber Guan fue de 1:38.91. Muy buen tiempo teniendo en cuenta que las vacas se metieron en la Plaza España.
Martes, 1 de septiembre: Virgen de Sancho Abarca – Peña La Nave
El segundo día fue el turno de la ganadería cincovillesa, de Tauste, Virgen de Sancho Abarca. Los encargados de concursar esa mañana fueron los chicos de la Peña La Nave. La vacada salió mucho más hermanada y compacta que la mañana anterior. En la calle Mediavilla no corrió nadie por delante. En esta calle se realizó un relevo por detrás.
Varios mozos realizaron buenas carreritas en el final de Mediavilla para pasar por el arco y la plaza España. Pero ahí, dos vacas se metieron mientras el resto continuaron por Ramón y Cajal. Estas dos vacas les hicieron perder un valioso tiempo, pues las seis primeras apretaron bastante en este tramo a pesar de no haber corredores por delante hasta la segunda mitad de la calle.
Pero este día vino el momentazo absoluto de las fiestas. Resulta que en la Peña Los Pastores han estado más creativos que nunca y Francisco Bureta, más conocido como Paco Calatayud, y Chivanas decidieron sentarse a ver pasar las vacas en bañador, leyendo el periódico y bajo dos sombrillas. Cual turistas en la playa. Cualquiera que no sea de aquí pensará que es IA, pero esta vez, la realidad supera la ficción, y Los Pastores se han superado, una vez más. Gracias por tanto.
Después, buenas carreras al final de la calle y últimos metros del recorrido por parte de varios mozos, precioso.
Desde La Nave se arreó bastante con las seis primeras y luego costó más con las dos últimas, como es lógico porque los pilló fuera de sus sitios. Con estas dos últimas vacas también vimos muy buenas carreras en los últimos metros por parte de los mismos corredores que habían corrido a las seis primeras. El tiempo para La Nave fue de 2:01.33
Miércoles, 2 de septiembre: Hermanos Merino – Santa Anastasia
Llegó el turno de la cuadrilla de Santa Anastasia con vacas de Hermanos Merino, de Marcilla. Nada más salir, una vaca se quedó vuelta pegando contra la puerta de inicio. Enseguida se giró para seguir a sus hermanas pero ella, junto a dos vacas más, ya fueron un pelín por detrás. La última de ellas resbaló nada más, yéndose de cuartos traseros, y avanzó por Mediavilla descolgada en solitario. El resto de la vacada avanzaba muy estirada y sin mozos por delante.
En el último tercio de Mediavilla, esta última vaca volvió a resbalar y irse de cuartos traseros. Carreras habituales en el arco y un joven llegando hasta Ramón y Cajal, preciosa. Primero cruzaron la Plaza España dos vacas. Sin problemas. Después, llegaron otras dos. Sin problemas también. Tras ellas tres más. Metieron la cara pero sin más problemas continuaron por Barrio Huesca. Estas vacas bajaron así hasta los corrales de Martín Blesa. Detrás de la última de estas iba siempre alguien arreando, aunque por delante sin corredores hasta que no llegaron al final de Ramón y Cajal donde los habituales nos dejaron su buen hacer con carreras preciosas mano a mano entre padre e hijo.
Pero quedaba la última, la que había resbalado dos veces en Mediavilla y que volvió a resbalar nada más llegar a la plaza España.
Cuando se levantó del suelo, lo hizo girada y andando, parándose a mirar estímulos. Se metió en la plaza caminando y desafiando. Le costó bastante rato enfilar Ramón y Cajal y, cuando lo hizo, se paraba todo el rato a rematar en los vallados pese a los intentos de los mozos de Santa Anastasia por conducirla por el buen camino.
Cuando esta última vaca llegó al final del recorrido, los habituales del tramo tiraron de ella, arriesgando y dejando buenas carreras. Padre e hijo mano a mano. La vaca apretó al padre en los últimos metros, apurando. Después se quedó un rato rematando contra el vallado hasta que decidió acceder a los corrales. Mala suerte tuvo la cuadrilla de Santa Anastasia con esta vaca que les hizo parar el tiempo en 4:09.46.
Jueves, 3 de septiembre: Bretos Fernández – Peña El Deskontrol
Desde Villafranca, Navarra, llegaron las vacas de Bretos Fernández y fueron las encargadas de correr el jueves de fiestas. Les tocó en suerte conducirlas a la Peña El Deskontrol. De salida salieron juntas, algo estiradas y muy rápidas, con una vaca metiendo distancia a cada paso por delante. En Mediavilla corrió el joven que se marca unos carrerones espectaculares cada vez que aparece, y volvió a hacerlo, esta vez hasta la Plaza España. Espectacular. Muy buenos relevos por detrás también. Mucha gente corriendo en el arco donde las vacas resbalaron, yéndose varias de ellas al suelo.
La primera vaca se metió en la plaza España y ahí se quedó un buen rato, mientras que las demás continuaron por Ramón y Cajal. Nadie corriendo por delante de ellas en esta calle. Las primeras vacas bajaron templadas y muy arreadas por detrás, incluso alguno de los relevos demasiado encima de ellas. La última vaca bajó bien una vez que enfiló la calle, pero en la Plaza había perdido demasiado tiempo.
Muy buenas carreras por delante en el último tercio de Ramón y Cajal hasta los corrales, tanto con las siete primeras como con la última. Los últimos metros de la última vaca fueron en solitario, tanto por delante como por detrás. No dio tiempo a recolocarse. Al final, la Peña El Deskontrol paró el crono en 2:00.54.
Viernes, 4 de septiembre: Enrique Domínguez – Peña Los Felpudos
El viernes fue el turno de la ganadería navarra, de Funes, de Enrique Domínguez. Les tocó en suerte correrlas a la Peña Los Felpudos. Nada más abrir el portón salieron como misiles por la calle Mediavilla, a pesar de que al abrirlo dos vacas estaban de culo y tardaron unos instantes en girarse. Pero en menos de un suspiro, con un mozo ya arreando ahí, se unieron a la carrera, quedando una de ellas corriendo un poco por detrás, pero a una velocidad endiablada todas ellas. Nadie corriendo por delante en esta calle y pocos relevos por detrás.
Bastantes mozos corriendo en el arco, muy buenas carreras de hecho hasta enlazar con Ramón y Cajal y demasiadas personas de Los Felpudos con varas en la Plaza España para cortarles el paso. Lo consiguieron y ninguna vaca se metió. La mayoría de ellos lo hizo bien y los varazos los dieron al suelo para arrearlas lateralmente mientras les cortaban el paso.
Además, en el arco se había quedado uno de ellos a arrearlas, que salió disparado corriendo detrás en cuanto le sobrepasaron las vacas. Cuando las vacas enfilaron Barrio Huesca pasaron muchas cosas. Por un lado, muy buenas carreras por delante por parte de varios mozos. Por otro lado, Chivanas de nuevo sentado en la silla viéndolas pasar a la altura de la Peña Los Pastores. Por último, un joven no vio a la última vaca y entró a arrear en esa calle antes de tiempo. La vaca lo arrolló y ambos cayeron al suelo. Por cierto, esta última vaca cuando pasó al lado de Chivanas decidió saludarle metiéndole la cara al paso. Espectacular.
Luego a lo largo de toda la calle nadie corrió por delante, sin embargo un mozo de Los Felpudos arreó muy bien detrás de ellas durante una barbaridad de metros. Este día en el último tramo del encierro, sólo corrió un mozo, gran corredor por cierto, que nos volvió a regalar otra delicatessen de carrera. Al final, Los Felpudos pararon el tiempo en 1:29.65 que les ha servido para ganar esta edición del Concurso.
Sábado, 5 de septiembre: Teodoro Vergara – La Chusta
La Chusta ganó el año pasado, sin embargo, este año tenían una complicada papeleta para revalidar el triunfo: el debut de Don Teodoro Vergara en Ejea. Un encierro corrido de las vacas más famosas de Falces nunca deja indiferente a nadie, y en la capital de las Cinco Villas no iba a ser menos: la emoción en los adoquines no podía faltar.
Las ocho de Teodoro salieron muy bien, hermanadas y templadas, por la calle Mediavilla. Salvo algunas miraditas a los lados, no dieron complicaciones. El joven que suele correr este tramo delante de ellas, ese día las arreó por detrás de una forma espectacular. Por delante un mozo corriéndolas muy bien. Precioso fue el encierro en la calle Mediavilla.
Muy buenas carreras en el arco, algunos de ellos empalmándolas con Ramón y Cajal. Pero, ¡ay, amigos!, tenían que cruzar la Plaza y estas vacas son especiales cuando corren. En la plaza, al igual que el día anterior había varios mozos varas en mano para cortarlas. El primero de ellos intentó hacer lo mismo que había hecho otro mozo el día anterior, pero la vaca le dijo “espera, que te lo explico” y le quitó la vara.
Entonces, las cuatro primeras se metieron a la plaza y las cuatro siguientes continuaron por Ramón y Cajal. Y llegó un momentazo. Uno de los mozos que estaban vara en mano intentando cortarles el paso vio que le llegaban cuatro vacas de frente, y no unas vacas cualquiera, cuatro de Teodoro. Así que, esquivó a las dos primeras rodeando la farola, o mejor dicho, primero a la izquierda, luego a la derecha —una nueva modalidad de recorte—, y después intentó subirse a la farola. Sin éxito. Por dos veces. Una semana de fiestas va pesando.
Total, que mientras él intentaba subirse, las dos últimas vacas pasaron y se fueron tras las otras dos a darse una vuelta por la plaza España. Entonces este joven ejeano salió tras ellas y las arreó para conducirlas hasta Ramón y Cajal. Esta vez, con éxito.
Entonces en Ramón y Cajal tuvimos dos encierros, cuatro por delante y cuatro por detrás, muy separadas entre ellas, vamos que ni se vieron.
Bonitas carreras del joven del último tramo tanto con las cuatro primeras como con las cuatro últimas, y precioso el paso de las vacas hasta el final, pues iban metiendo las caras de lado a lado. Muy bonito, pero La Chusta no pudo revalidar el triunfo del año pasado al parar el crono en 1:55.48. Las vacas de Teodoro dejando huella cada vez que corren.
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Domingo, 6 de septiembre —por la mañana—
El último día de las fiestas nos ofrece dos desencajonamientos, el primero de ellos a las 12 de la mañana y el segundo por la tarde. En el de la mañana, corrían vacas de Funes nuevamente, pero esta vez de Vicente Domínguez y el sorteo quiso que los encargados de correr tras la última noche de fiesta fuesen los peñistas de la Peña Belosi.
La vacada salió muy hermanada y ya vimos las primeras carreras antes del Moreno. Fue bonito ver al padre corriendo por delante y al hijo arreando por detrás. De nuevo, el joven que suele correr la segunda parte de Mediavilla delante de las vacas, salió arreando. Ojo, que salió antes de llegar al Moreno cuando todavía iba el primer peñista arreando y llegó hasta la Plaza. Es una barbaridad lo que corre este mozo. Por delante, varios mozos corriendo en la recta final de Mediavilla. Buenísimas carreras por cierto.
Al contrario que la mañana anterior, sí pudieron cortarles el paso, a pesar de que la primera de las vacas se fue un poco de cuartos traseros y parecía como que quería meterse en la plaza. Pasaron como rayos las cinco primeras, pero tres de ellas resbalaron al entrar en la plaza y se quedaron unos metros descolgadas durante lo que quedaba de encierro. Esto ha sido clave al final para no ganar, pero también han sido claves los relevos para marcar ese tiempazo:
En la esquina del arco se apostó un peñista para esperarlas casi de frente, cuando le llegaron, salió detrás de ellas como alma que lleva el diablo, arreándolas hasta Ramón y Cajal lo justo para que no se desviaran del camino correcto. Siguió por esta calle unos buenos metros, pero, además, tras el paso por la plaza entraron más relevos.
Por delante, en la primera mitad de Barrio Huesca no corrió nadie, tampoco las esperó sentado Chivanas. Pero los relevos fueron de categoría, especialmente uno, que fue una cosa de locos. Un peñista entró a arrear a la altura del Gallizo Cantores y se llegó tras ellas hasta los corrales. 300 metros de carrera arreando. Espectacular. Mientras tanto, más peñistas se iban uniendo por detrás.
En el último tramo sólo un mozo corriendo, esta vez el padre del joven que vemos todos los días. Con esta buena carrera concluyó el penúltimo desencajonamiento donde Belosi paró el crono en 1:34.56. Tiempo que les ha servido para quedar subcampeones corriendo en la última mañana de fiestas.
Domingo, 6 de septiembre —por la tarde—
El último desencajonamiento 2026 en Ejea vino ayer de la mano de las vacas del ganadero y matador de toros local Alberto Álvarez, el cual se encuentra bastante recuperado del percance sufrido en primavera pero que, siempre que tengamos oportunidad, le seguiremos mandando un abrazo y nuestros mejores deseos. Los encargados de correr las vacas de Valareña fueron los miembros de El Trogo.
Las vacas salieron muy hermanadas por Mediavilla con el mismo joven arreando por detrás. Que es un espectáculo verlo arrear, pero aún lo es más verlo correr delante. Buenas carreras en la última parte de Mediavilla por parte de mozos y una moza hasta enlazar con Ramón y Cajal, que, al cortarlas muy bien en la plaza España y no meterse, quedaron muy bonitas. Precioso, la verdad. Una maravilla.
Chivanas se sentó por última vez este año a verlas pasar y por el resto de Ramón y Cajal no corrió casi nadie por delante. Los relevos por detrás, muy bien. En el último tramo volvimos a ver una carrera, por parte del padre, pues el hijo nos acababa de deleitar en el arco y de esta forma se puso el punto final a los desencajonamientos de Ejea 2026. El Trogo paró el tiempo en 1’35”22, quedando terceros.
La clasificación final del XXXIII Concurso de Desencajonamiento de Reses Bravas de Ejea ha quedado de la siguiente forma:
🥇Peña Los Felpudos — Enrique Domínguez — 1’29”65
🥈Peña Belosi — Vicente Domínguez — 1’34”56
🥉Peña El Trogo — Alberto Álvarez — 1’35”22
– Peña Namber Guan — Hermanos Gracia Blasco — 1’38”91
– Peña La Chusta — Don Teodoro Vergara — 1’55”48
– Peña El Deskontrol — Bretos Fernández — 2’00”54
– Cuadrilla La Nave — Virgen de Sancho Abarca — 2’01”33
– Cuadrilla Santa Anastasia — Hermanos Merino — 4’09”46
El año que viene, más. Te quiero, Ejea.

